La flexibilidad laboral, mediante esquemas como el teletrabajo, modelos híbridos o el uso de bicicleta para acudir al trabajo, puede generar efectos tanto en el bienestar de las personas como en la reducción de impactos ambientales, de acuerdo con especialistas consultados por El Economista.

Un ejemplo citado es MOVIN Reforma, programa aplicado con colaboradores de 10 empresas del corredor Reforma de Ciudad de México, que reportó una reducción de 31% en las emisiones de los viajes de ida y vuelta al trabajo y de 32% en los kilómetros recorridos en automóvil. Además, duplicó el porcentaje de viajes en bicicleta e incorporó esquemas híbridos de trabajo.
Sin embargo, el teletrabajo no representa por sí solo una solución ambiental. El consumo energético de los hogares puede aumentar entre 7% y 23% cuando se trabaja desde casa, por lo que especialistas plantean considerar factores como las distancias de traslado, la generación de energía y otras medidas de sostenibilidad dentro de las organizaciones.


